Resulta que hace unos días, mi perra tuvo una camada formada por cuatro bonitos cahorros. Pero al poco rato llegaron las malvadas moscas a la caseta. Se arremolinaban en cantidades industriales entorno a los cachorros, y aún encima, como ellos apenas pueden moverse todavía ni tienen los ojos abiertos, no se podían defender y ellas aprovechaban para picarles. ¡Las moscas se estaban comiendo a mis perros! Moscas 1-0 David. No podía permitirlo, así que me fui hasta una cooperativa agraria cercana y compré un arsenal antimoscas formado por insecticida, veneno, matamoscas de mano y mi arma favorita: las tiras atrapamoscas.
Cogí las tiras y las colgué en el techo de la caseta. Esperé unos instantes para ver el resultado, y parecía que la cosa funcionaba, algunas moscas despistadas se posaban sobre ellas y por más que lo intentaban no eran capaces de despegarse. Moscas 1-1 David.
Voví a casa e hice algunas cosas (principalmente estudiar, qué remedio…). A las dos o tres horas volví a la caseta y… ¡no había moscas volando, estaban todas en las geniales tiras atrapamoscas!
Así que finalmente la cosa quedó en Moscas 1-2 David, y los cachorros pudieron seguir mamando tranquilamente. Me encanta que los planes salgan bien…












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