Erasmus

25 oct 2012

Suecia: número uno en inglés

Sin comentarios Curiosidades, Erasmus

Un estudio publicado ayer por Education First confirma las sospechas de todos los que hemos vivido en Suecia: los suecos son los mejores hablantes de inglés, excluyendo claro está los países de habla inglesa. Cada vez estoy más contento y orgulloso de haber tenido la oportunidad de vivir y estudiar allí durante un año. Los primeros puestos del ranking son para los países nórdicos y para los Países Bajos.

Si visualizamos la posición de España en esta clasificación, es cierto que no estamos entre los mejores puestos, pero sinceramente me esperaba una posición bastante peor. Por ejemplo, en mi experiencia personal siempre he observado que los portugueses tienen un inglés mejor que el nuestro (principalmente en términos de acento y fluidez, y puede que debido a su televisión en V.O. subtitulada) pero sin embargo en el ranking se sitúan inmediatamente debajo de España. El estudio realizado por Education First muestra también que, globalmente, las mujeres tienen un mejor dominio del inglés que los hombres.

Otra lectura interesante que sugiere este infográfico es la relación entre el nivel de inglés de un país y su situación económica, y más hoy en día con la Crisis de la Eurozona en pleno auge. El vicepresidente de Education First, Michael Lu, advierte con estas palabras:

El inglés es la clave para la innovación y la competitividad. El ranking EPI de Education First debería ser una llamada de atención para los países que se están quedando atrás con respecto a sus vecinos, porque este estudio muestra que un pobre dominio del inglés va unido a menores exportaciones, menor innovación y menores ingresos.

(Fuente: Technorati)

10 oct 2012

Españoles en el mundo: Göteborg

Sin comentarios Erasmus, Personal

Cuántos buenos recuerdos al ver el último episodio de Españoles en el mundo.

28 jun 2012

Colorín colorado, este Erasmus se ha acabado

4 comentarios Erasmus, Música, Personal

Como dice el título de esta entrada, mi Erasmus ya ha finalizado, y el tramo final fue de todo menos relajado. Después del fin de los exámenes, nos quedamos unos cuantos días más en Göteborg para despedirnos como es debido, es decir, con varios días de fiesta. Durante nuestro último fin de semana en la ciudad se celebró el festival Summerburst, en el que estuvieron presentes grandes nombres de la electrónica como Deadmau5, Calvin Harris, Avicii, 2ManyDJs o Axwell, entre muchos otros. No sólo fuimos al festival, sino que además trabajé como fotógrafo para el blog Tanaka Music, teniendo así acceso al foso del escenario, a las zonas VIP y a varias áreas privilegiadas gracias al pase de prensa. Fueron dos días de diversión y también de trabajo gratificante, sobre todo por el hecho de poder ver en directo –y por si fuese poco, desde el foso- a Deadmau5, uno de mis grandes favoritos. Éstas son algunas de las fotos que hice durante el festival.

Tras un par de días viviendo de okupa junto con Roi y Fer en la habitación de este último, Roi y yo abandonamos la habitación patera para comenzar nuestra vuelta a casa. No sería un viaje en avión como cabría esperar, sino algo mucho más lento y progresivo: un interrail en el que descenderíamos por la geografía Europea parando en varias ciudades, en algunas para hacer turismo y en otras para visitar a amigos que también estaban de Erasmus.

El primer trayecto de nuestro interrail fue Göteborg-Berlín. Como curiosidad, decir que el tramo que une Dinamarca con Alemania fue una sorpresa para nosotros. El revisor nos despertó y nos pidió que nos bajásemos del tren, ante lo que nosotros le preguntamos muy sorprendidos cuál era el motivo. Su respuesta fue “os tenéis que bajar por protocolos de seguridad, estamos dentro de un barco”. En ese momento miramos por la ventanilla y nos frotamos los ojos; el tren estaba dentro de una enorme bodega de un barco, y a nuestro lado había decenas de camiones y coches estacionados. Cogimos el montacargas, subimos a la cubierta y, efectivamente, estábamos navegando en un enorme ferri rumbo a Alemania.

Una vez en Berlín, la ciudad nos impresionó de gran manera. No sólo por sus monumentos y calles bonitas, algo habitual en cualquier capital europea, sino porque en Berlín, en lugar de aire, se respira historia. La ciudad guarda recuerdos y marcas de toda su existencia, desde que fue nombrada capital de Brandemburgo hasta las desmedidas torturas sufridas por sus ciudadanos en la segunda mitad del siglo XX, pasando también por la etapa del reino de Prusia. Respecto al S.XX, llama la atención cómo la ciudad fue castigada en un periodo tan corto por dos extremos políticos en teoría tan distantes.

Tras pasar tres días en la capital alemana nos dirigimos a Wroclaw, la ciudad polaca en la que estudia mi amigo Manu. Al llegar fuimos sorprendidos por una moderna estación de ferrocarriles que había sido estrenada tan sólo dos días antes, y de la que Manu ni siquiera tenía constancia. Esto se debe a que Wroclaw es una de las sedes de la Eurocopa, lo que también propició que el ambiente durante ese fin de semana fuese increíble. Además de disfrutar de comida y bebida muy barata (algo desconocido para nosotros en Suecia) y de la noche polaca, tuvimos la oportunidad de vivir el Polonia-Grecia en la fan-zone de la UEFA situada en la plaza mayor de la ciudad.

La siguiente parada puede considerarse una visita exprés, ya que conocimos la ciudad de Praga en tan sólo una mañana siguiendo el recorrido indicado por la oficina de turismo local. A pesar de que puede parecer muy poco tiempo, nos fuimos con la sensación de haber visto todo lo necesario (o al menos lo imprescindible) de la capital checa. La elevada catedral, la ciudad vieja con sus iglesias y torres, y las vistas de los puentes que cruzan el río Moldava, son algo digno de ver. Es sin duda una ciudad de visita obligada.

Dejando atrás Praga, seguimos bajando por el mapa europeo para llegar a Bolonia, el hogar actual de Roberto. Bolonia es una ciudad relativamente pequeña y sobre todo muy tranquila, en la que nosotros disfrutamos de pequeños placeres como pasear en bici por las carreteras de su casco medieval, atiborrarnos de pasta y helado, visitar su antiquísima universidad (fundada en 1088) o pasar bajo Garisenda y Asinelli, sus dos famosas torres inclinadas. Roberto no sólo hizo de guía durante el día, sino que también nos enseñó la noche de los Erasmus boloñeses, que nos dejó un gran sabor de boca.

La parada final de nuestra aventura de más de 3.000 km en tren fue Milán, la ciudad de la moda, donde Pablo y Miguel nos recibieron, acompañaron y proporcionaron un techo. Lo que yo había oído sobre esta ciudad italiana antes de llegar no era demasiado positivo, y posiblemente fuese por ello por lo que me llevé una agradable sorpresa. Además de los escaparates y coches de lujo que sí me esperaba, la ciudad tiene muchos rincones que ver. Los que más me gustaron fueron la Plaza del Duomo y la Galería de Víctor Manuel II, y por el contrario la decepción fue San Siro, uno de los mayores estadios europeos cuyos vestuarios y museos bien podrían ser de un equipo de Segunda B. Aún así, la presencia del descomunal estadio y sus grandes torres hacen que la visita merezca la pena.

El vuelo de Milán a Santiago (el billete de interrail no puede ser utilizado en trenes que circulen por tu propio país) no sólo significó el final de este viaje, sino que también puso punto y final a mis inolvidables diez meses de Erasmus. Al aterrizar en Santiago, y bajo el recibimiento de la lluvia gallega, encendí el móvil y recibí un email de Chalmers, mi universidad sueca. Se trataba de la última nota que me faltaba por conocer, y también la que decidiría si había aprobado todas las asignaturas o si por el contrario tenía que volver a Göteborg a finales de agosto para realizar un examen de recuperación. La matrícula de honor en Network Security no sólo era la primera de toda mi carrera (más vale tarde que nunca), sino que además representaba una forma inmejorable de cerrar un ciclo de mi vida.

20 may 2012

Derbi en Vigo y último tramo Erasmus

4 comentarios Erasmus, Fútbol, Personal

¿Dónde nos habíamos quedado? Ah, sí, escribí el último post sobre mi Erasmus durante el descanso de Semana Santa. Pues bien, el fin de semana siguiente tuvo lugar el segundo derbi de la temporada, y al igual que en el primero, Miguel y yo no nos lo queríamos perder a pesar de estar de Erasmus, así que hasta allí fuimos junto con la Peña Rebumbio. El hecho de estar primeros y segundos en la clasificación, sumado a la dificultad para conseguir entradas y que para nosotros se trataba del primer derbi que vivíamos en la ciudad rival, hizo que viviésemos los días previos con muchas ganas y expectación.

Al final llegó el gran día y el consecuente madrugón, dado que el partido era a las 12 de la mañana (gracias LFP). Fuimos a Vigo en coches particulares, aparcamos en un parking público y nos dirigimos a Lonaidos Balaidos con tiempo de sobra. Vivimos algún que otro momento de tensión cuando nos vimos envueltos en una carga policial contra los ultras del Celta, que estaban tirando botellas de cerveza contra la Policía y contra su propia afición (WTF?). La buena noticia es que éstos fueron los únicos incidentes que hubo a lo largo de todo el día. En pocos minutos llegamos a la zona de la afición deportivista y aquello ya era como estar en casa, ambientazo con más de 4.000 hinchas blanquiazules en el estadio del eterno rival.

El partido no pudo ser más emocionante. El Deportivo se adelantó en los primeros minutos por medio de Riki, y llegó a ponerse con un 0-2 a su favor. Sin embargo, los vigueses lograron el empate hacia el final del partido, y ya en el tiempo de descuento Borja nos daba la victoria final con el 2-3 final. Apoteósico en el campo e indescriptible en la grada. Sin duda, un partido para recordar.

Al día siguiente del partido volé de vuelta hasta Göteborg para enfilar los últimos meses de Erasmus. Este tramo final está siendo bastante más relajado que los anteriores en cuanto a fiestas. Lo más destacable hasta el momento ha sido la visita de mi amigo Pablo y la última FestU, que fue la más grande de todas, incluyendo piscina, castillos hinchables y toro mecánico.

Pero eso no es todo; el mismo día de la FestU se celebró el Cortège, un desfile de carrozas por toda la ciudad a cargo de los alumnos de Chalmers. El Cortège se celebra desde 1909 y cada año reúne a cientos de miles de personas entorno a las principales calles de Göteborg (más de 250.000 en la edición de este año). Las carrozas se construyen desde semanas antes en un recinto acotado dentro del aparcamiento de la universidad, y durante ese tiempo los participantes tienen cerveza ilimitada gratis. Los miembros del Cortège llevan además unas batas blancas que les identifican como tal, por lo que durante las semanas previas al gran día, el campus y las clases están llenas de batas de laboratorio con el logo del Cortège a la espalda. Los artilugios que construyen son de todo tipo, desde arañas a vapor hasta carrozas satíricas, pasando por retretes motorizados o kayaks con ruedas.

Hace poco más de una semana pasé por Londres para hacerles una visita relámpago a mi hermano y su mujer. Fueron simplemente unas cuantas horas, pero suficientes como para hacer un plan envidiable: visitar el Mercedes Benz World, un enorme museo sobre mi marca favorita de coches, situado junto al antiguo circuito de Brooklands. Allí pudimos ver grandes joyas del automovilismo, tanto antiguas (Mercedes-Benz 300 SL) como modernas (Mercedes-Benz C 63 AMG Coupé Black SeriesSLR McLaren o SLS AMG). Pero sin duda, el coche que más me impresionó fue el monstruoso Mercedes-Benz CLK GTR Roadster y sus 720cv de potencia.

Durante ese día en UK recogí también mi última compra tecnológica, un iPad que le encargué a mi hermano aprovechando un viaje a Nueva York (casi 100€ de ahorro respecto a España). La verdad es que me está resultando muy cómodo y útil, tanto para navegar por internet como para leer apuntes en PDF, además claro está de utilizarlo para jugar e incluso para pinchar.

Por último, y continuando con mi trayectoria ascendente en apariciones mediáticas (:P), La Opinión de A Coruña me ha incluido en un reportaje sobre el 25 aniversario del programa Erasmus, aunque tan sólo aparecen un par de frases y una foto, tanto en la edición impresa como en la online.

Mi Erasmus ya está llegando a su fin, tan sólo resta la última semana de exámenes y unos días extra que utilizaré para hacer las maletas de vuelta y, tristemente, acudir a despedidas sociales. Todavía no tengo muy claro cómo volveré a España, pero todo apunta a que Roi y yo haremos un viaje descendiendo por Europa y realizando varias escalas para conocer sitios nuevos y visitar a algunos amigos. Un Erasmus como éste necesita una despedida a la altura :)

13 abr 2012

Göteborg, Vol. VII

2 comentarios Erasmus, Música, Personal

Hace ya demasiado que no actualizo el blog narrando mis experiencias nórdicas, y es que cuantas más historias que contar se acumulan, más pereza me da escribir. Sin embargo he de hacer el esfuerzo, tanto por manteneros informados a vosotros como por continuar este resumen digital de mi Erasmus que siempre guardaré de recuerdo.

El siguiente viaje destacable tras la aventura de Laponia fue nuestra visita relámpago a Oslo. Digo relámpago porque, desde que salimos de Göteborg a las 2 de la madrugada hasta que regresamos, pasaron exactamente 25 horas. El motivo de esta extraña combinación de horarios se debe a que utilizamos una oferta de una compañía de autobuses gracias a la cual el viaje nos costó 1,50€. No, no me he equivocado con la cifra.

Nada más llegar a las 6 de la mañana, y mientras todavía estaba amaneciendo, visitamos uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad, la Ópera de Oslo, que con su forma futurista emerge desde el mar. A continuación visitamos el Puerto y el Ayuntamiento de Oslo. Cada 10 de diciembre, este edificio brutalista es escenario de la entrega del Premio Nobel de la Paz, el único Nobel entregado fuera de Suecia. Las siguientes paradas de nuestra visita fueron el Palacio Real, que nos pareció demasiado “sobrio” para ser un palacio, y el Parque Frogner, donde paramos para descansar y comer. Nuestra comida consistía en bocadillos que habíamos llevado desde Göteborg, ya que pretendíamos que nuestra visita a Oslo, oficialmente la ciudad más cara del mundo, fuese lo más económica posible.

Después de comer decidimos visitar Holmenkollbakken, un trampolín de saltos de esquí a las afueras de Oslo que hospedó los Juegos Olímpicos de Invierno de 1952, y tras varias remodelaciones todavía continúa en activo. La plataforma, y sobre todo sus colosales dimensiones, fueron quizás lo que más me gustó de este viaje.

Al llevar tanto tiempo despiertos, las últimas horas en Oslo se hicieron demasiado largas, y las consumimos dando paseos por la ciudad e intentando dormir en los bancos de la estación mientras esperábamos nuestro bús de vuelta. Lo de “intentando” es literal, porque dormir en las estaciones de Oslo está prohibido, así que cada vez que cerrábamos los ojos más de 20 segundos, los guardias de seguridad venían a despertarnos y amenazarnos con expulsarnos de la estación. Esto, cuando llevas más de 30 horas sin dormir, se convierte en una tortura.

El siguiente momento destacado tuvo lugar el sábado 3 de marzo, y se trata del concierto de Justice, mi grupo favorito de música electrónica, en Göteborg. El dúo francés no defraudó, fue un directo contundente y espectacular como todos esperábamos. Además Álvaro, Fer y yo fuimos los primeros en llegar al recinto por lo que, además de la correspondiente primera fila, también nos llevamos de recuerdo unas fotos con Xabier de Rosnay, el 50% de Justice.

El fin de semana siguiente al concierto hice uno de mis habituales viajes a Madrid para visitar a mi novia, y dado que el Deportivo jugaba en Guadalajara, era una buena ocasión para acudir al partido junto con los más de 2.000 deportivistas desplazados desde Coruña. Al final el resultado fue de 1 a 2 con goles de Bruno Gama y, cómo no, Riki.

Como anécdota, decir que unos días antes del partido recibí la llamada de Francisco Hermida de Cadena Ser de Coruña para hacerme preguntas sobre mi largo y peculiar viaje desde Suecia a Guadalajara. Podéis escuchar la entrevista en el siguiente reproductor a partir del minuto 11:50.

Al día siguiente de mi regreso a Suecia, recibí la visita de mi amigo Ramiro, que este año está de Erasmus en París. Le gustó mucho la ciudad, la universidad y la fiesta de Göteborg. Además, gracias a él y a su conjuntivitis desproporcionada fui por primera vez (y espero que última) a un hospital sueco.

Pocas novedades me restan ya por contar, así que lo haré en formato de lista breve:

  • El pasado 24 de marzo Chalmers acogió otra de sus legendarias FestUs con innumerables dancefloors y mucha diversión. La principal novedad respecto a las últimas es que, con motivo de la llegada de la primavera, la piscina se volvió a abrir al público, y por supuesto una vez más fue el escenario de nuestro fin de fiesta.
  • Una de mis asignaturas de este bimestre, Agile Development Processes, es impartida en Lindholmen, el campus de Chalmers y parque tecnológico que está situado al otro lado del río y a orillas del mísmo. Al principio no me agradaba demasiado la idea, ya que el trayecto entre ambos campus es de casi media hora, pero cada vez me gusta más ese lugar.
  • Por último os dejo algunas fotos del muelle de Göteborg. Las hice un domingo mientras paseaba por el puente que cruza el río, el cual por cierto descubrí que era levadizo en cuanto comenzaron a sonar sirenas y bajar barreras.
21 feb 2012

Expedición a Laponia

2 comentarios Erasmus, Personal

Entre el 9 y el 14 de este mes de febrero, once amigos y yo realizamos el que posiblemente será el viaje más recordado de nuestro Erasmus. El destino era Kiruna, la ciudad situada más al norte de Suecia y englobada dentro del Círculo Polar Ártico. Para desplazarse entre Göteborg y Kiruna hay que tomar tres trenes, y el tiempo estimado es de 22 horas por trayecto. Esto suponiendo que no haya ningún imprevisto; unos amigos nuestros que fueron unos días antes que nosotros tuvieron un “pequeño” retraso de 14 horas, debido a las malas condiciones de aquellos días (una gran nevada a -42º). En nuestro viaje, tanto el tren como la climatología se portaron bastante bien, y entre películas, risas y alguna cabezadita nocturna, las 22 horas no se hicieron tan pesadas como cabría esperar.

Kiruna nos recibió cubierta de un enorme manto de nieve, y aunque todavía eran las cuatro de la tarde, ya era noche cerrada. Fuimos al centro de la pequeña ciudad para comer algo y a continuación quedamos con los criadores de perros para la primera aventura: trineos de huskies. Tras llevarnos en furgoneta a sus casas, ya muy lejos de la población, nos repartimos en varios grupos y nos cubrimos con incontables capas de ropa. En cada trineo de 14 perros, íbamos cinco “paquetes” sentados y el guía, que iba de pie atrás, desde donde dirigía a los perros diciéndoles “izquierda” y “derecha” en sueco. Aunque al final ya nos acostumbramos e íbamos más confiados, al principio nos impresionó la velocidad y la fuerza con la que tiran los perros, además de la sensación de inestabilidad en las curvas cerradas y los baches de hielo. En la mitad del trayecto, nuestro guía hizo una parada en una tienda de campaña sami en la que nos preparó una sopa de pescado y un té, mientras nos contaba su historia y el porqué de vivir en un lugar tan remoto. No era mi cena favorita, pero cualquier sopa caliente se agradece con tan bajas temperaturas.

Esa noche, tras establecernos en nuestra acogedora cabaña y deshacer las maletas, fuimos a la sauna. Estaba situada sobre un lago congelado (con una capa de hielo de más de 1m de espesor), y en el interior de la sauna había una trampilla en forma de foso para bañarse en las gélidas aguas de dicho lago. Estuvimos varias horas jugando a pasar del calor de la sauna al agua helada y saliendo a revolcarnos por la nieve en bañador. Sí, suena un tanto masoca, pero era divertido.

El día siguiente estaba destinado a ser de descanso, ya que no teníamos ninguna actividad programada. Nos planteamos cruzar hasta Noruega para ver los fiordos del norte, pero la predicción meteorológica no estaba de nuestra parte, así que decidimos dejarlo para otra ocasión. Finalmente utilizamos ese el día para hacer cosas típicas de Laponia, como practicar esquí de fondo sobre el inmenso lago congelado, comer kebabs de carne de reno o pescar haciendo un agujero en el hielo con una especie de sacacorchos gigante. Pero lo más destacable de ese día fue sin duda la noche. El cielo estaba bastante menos nublado que el primer día, así que hicimos una hoguera sobre el lago y nos quedamos mirando al cielo con la esperanza de que asomase nuestra gran esperada aurora boreal. Tras un rato pasando frío y perdiendo la esperanza, comenzaron a elevarse sobre el horizonte algunas luces, muy lentamente. Ya no sabíamos si eran principios de una aurora, luces de la ciudad de Kiruna o directamente nuestra imaginación, pero poco a poco y a medida que se elevaban vimos que era cierto, ¡era una aurora boreal! Ver ese espectáculo en el cielo, al lado de una hoguera y en medio de una enorme explanada de hielo, hace que te sientas una parte diminuta de este universo infinito.

El tercer y último día antes de irnos comenzó con un duro madrugón tras la fiesta del día anterior (¡había que celebrar la aurora, eso no se ve todos los días!). El motivo era que había llegado nuestro tour en motos de nieve, concretamente un recorrido de casi 40km en el que visitábamos también un hotel construido completamente con hielo y nieve, así como su correspondiente bar. Conducir a casi 100 km/h sobre nieve es una experiencia increíble, aunque también te hace ser consciente de que esas motos no son un juguete, volcar es mucho más fácil de lo que parece y además giran muy poco, por lo que hay que tumbar bastante en las curvas. De hecho en nuestro grupo tuvimos un pequeño percance cuando Lucía se lastimó la espalda en un salto, pero finalmente sólo quedó en un susto y un par de días de reposo. Esa noche, la última en Laponia, también hicimos una buena fiesta en la cabaña para despedirnos de ese paraje único en el que posiblemente nunca más íbamos a estar.

A la mañana siguiente visitamos la ciudad de Kiruna, en la que destaca su peculiar iglesia de madera, e hicimos un poco el tiempo mientras esperábamos el tren de regreso. Veintidós horas más tarde estábamos de vuelta en Göteborg, rodeados de edificios y asfalto, aunque con grandes recuerdos imborrables de nuestra aventura en Laponia.

09 feb 2012

Viaje a Estocolmo

Un comentario Erasmus, Personal

A pesar de visitarla a -17º C, Estocolmo es sin ninguna duda una de las ciudades más bonitas en las que he estado. Es uno de esos viajes que sé que siempre recordaré.