Música

05 may 2015

Dover ha vuelto (a hacer rock)

Sin comentarios Música

Junto con los intocables AC/DC, Dover es el único grupo que todavía me hace volver a la adolescencia con un solo acorde. La voz de Cristina Llanos y la guitarra de Amparo suenan a skate, a deberes de lengua y a campamento de verano. Dover está presente en Generation Next, el disco recopilatorio de Pepsi que hizo que todos los chavales nos pasásemos el verano del 98 coreando himnos de Killer Barbies, Marilyn Manson, Los Fresones Rebeldes y, por supuesto, el reivindicativo ‘Puto‘ de Molotov que sólo podíamos cantar cuando no había adultos en la costa.

Generation-Next-by-Pepsi

Por si éstos fueran pocos recuerdos, el 8 de enero del 2000 Dover se convirtió también en el primer grupo de verdad al que vi en directo. Me preguntaba cómo era posible que la banda que escuchaba 24 horas al día durante mis veranos en Esmelle estuviese ahora tocando delante de mis ojos en el humilde Polideportivo de La Malata de Ferrol.

El tiempo fue pasando y, aunque mi repertorio musical se fue abriendo, siempre tenía un hueco para Dover. Seguía escuchando Devil Came to Me, Late at Night e incluso I Was Dead for 7 Weeks in the City of Angels, el primer disco que presagiaba la cuesta abajo. Tras un insípido The Flame, Dover dio un cambio tan radical como inesperado pasando a hacer música disco en Follow The City Lights y experimentos tribales con I Ka Kené. El barco se hundía mientras los fans se tiraban por la borda.

Cuando mi sentimiento hacia la banda madrileña comenzaba a ser más de cariño que de respeto, las hermanas Llanos aparecen con Complications, un señor disco que aun teniendo destellos poperos (que no me disgustan en absoluto) recupera casi por completo el sonido desgarrador del 97, ¡Dover ha vuelto! Mejor dicho, Dover ha vuelto a hacer rock, porque realmente nunca se habían ido del todo. Pocas cosas tan peligrosas puede hacer un grupo como darse a conocer con un pelotazo publicitario (uno de cada mil sobreviven al single) o coquetear con la música disco, algo que acabó con bandas del calibre de Kiss, pero parece que Dover no tiene miedo a hacer la música que le apetece en cada momento. Sobreviviendo a todo tipo de contratiempos, las hermanas Llanos vuelven con más fuerza que nunca cuando se cumplen ya 20 años, que se dice pronto, del primer disco de Dover.

17 abr 2013

Prueba la beta de Spotify web player

Un comentario Internet, Música

Esta semana descubrí el reproductor web de Spotify, lo que está suponiendo una gran mejora en mi día a día. El motivo es que, aunque en mi ordenador utilizo la aplicación de Spotify, no puedo hacer lo mismo en mi ordenador del trabajo. La red en la que se encuentra tiene un firewall que no permite el tráfico en los puertos utilizados por Spotify (de hecho los puertos permitidos pueden contarse con los dedos de una mano). Al tratarse de una versión web, el nuevo reproductor de Spotify utiliza el puerto 80 (HTTP), por lo que funciona sin ningún problema a través del firewall.

Si tú también necesitas/quieres utilizar el nuevo reproductor web, ya puedes hacerlo. La url del servicio es play.spotify.com, pero es muy probable que no tengas acceso al tratarse de una beta privada para un número muy reducido de usuarios. Sin embargo, es posible acceder a través de este enlace de la página de Facebook de Cazzette. No se sabe cuánto tiempo durará este agujero en la página del dúo sueco, pero de momento funciona.

Una de las carencias que más he notado en el nuevo reproductor es la integración con Last.fm. La funcionalidad de scrobbling sólo está disponible para usuarios unlimited y premium, e incluso para éstos no funciona demasiado bien. La solución que yo utilizo es el complemento para Chrome Last.fm Scrobbler.

22 nov 2012

Resuelve los puzles de Spotify

Sin comentarios Informática, Música

Además de ser una revolución en la industria musical, Spotify es también una empresa en pleno proceso de expansión, tanto geográficamente como en número de empleados. Así lo demuestra la gran cantidad de ofertas de empleo publicadas en su sitio web. Como complemento a estas vacantes, la empresa sueca propone tres retos técnicos para programadores ordenados por nivel de dificultad, que en caso de ser resueltos pueden suponer un empujón para la contratación en la compañía.

Esta tarde he probado con el primero de ellos y, a pesar de que surgen más complicaciones de lo que parece en un principio, lo he resuelto sin demasiados problemas (supongo que en los dos siguientes la cosa se complica más). No es porque tenga pensado solicitar un trabajo en Spotify, pero este tipo de retos técnicos siempre son interesantes y entretenidos. Si estás leyendo esto y sabes programar, te animo a que resuelvas los puzles de Spotify. He dejado mi solución en Github, pero no la mires antes de solucionarlo o perderá la gracia.

Editado: Segundo reto (ticket lottery) resulto. Solución en Github.

Editado (18/01/2013): Hoy me disponía a resolver el tercer reto y al entrar en el sitio web vi que ya no existe. Spotify ha renovado sus puzles, aquí están los tres nuevos.

28 jun 2012

Colorín colorado, este Erasmus se ha acabado

4 comentarios Erasmus, Música, Personal

Como dice el título de esta entrada, mi Erasmus ya ha finalizado, y el tramo final fue de todo menos relajado. Después del fin de los exámenes, nos quedamos unos cuantos días más en Göteborg para despedirnos como es debido, es decir, con varios días de fiesta. Durante nuestro último fin de semana en la ciudad se celebró el festival Summerburst, en el que estuvieron presentes grandes nombres de la electrónica como Deadmau5, Calvin Harris, Avicii, 2ManyDJs o Axwell, entre muchos otros. No sólo fuimos al festival, sino que además trabajé como fotógrafo para el blog Tanaka Music, teniendo así acceso al foso del escenario, a las zonas VIP y a varias áreas privilegiadas gracias al pase de prensa. Fueron dos días de diversión y también de trabajo gratificante, sobre todo por el hecho de poder ver en directo –y por si fuese poco, desde el foso- a Deadmau5, uno de mis grandes favoritos. Éstas son algunas de las fotos que hice durante el festival.

Tras un par de días viviendo de okupa junto con Roi y Fer en la habitación de este último, Roi y yo abandonamos la habitación patera para comenzar nuestra vuelta a casa. No sería un viaje en avión como cabría esperar, sino algo mucho más lento y progresivo: un interrail en el que descenderíamos por la geografía Europea parando en varias ciudades, en algunas para hacer turismo y en otras para visitar a amigos que también estaban de Erasmus.

El primer trayecto de nuestro interrail fue Göteborg-Berlín. Como curiosidad, decir que el tramo que une Dinamarca con Alemania fue una sorpresa para nosotros. El revisor nos despertó y nos pidió que nos bajásemos del tren, ante lo que nosotros le preguntamos muy sorprendidos cuál era el motivo. Su respuesta fue “os tenéis que bajar por protocolos de seguridad, estamos dentro de un barco”. En ese momento miramos por la ventanilla y nos frotamos los ojos; el tren estaba dentro de una enorme bodega de un barco, y a nuestro lado había decenas de camiones y coches estacionados. Cogimos el montacargas, subimos a la cubierta y, efectivamente, estábamos navegando en un enorme ferri rumbo a Alemania.

Una vez en Berlín, la ciudad nos impresionó de gran manera. No sólo por sus monumentos y calles bonitas, algo habitual en cualquier capital europea, sino porque en Berlín, en lugar de aire, se respira historia. La ciudad guarda recuerdos y marcas de toda su existencia, desde que fue nombrada capital de Brandemburgo hasta las desmedidas torturas sufridas por sus ciudadanos en la segunda mitad del siglo XX, pasando también por la etapa del reino de Prusia. Respecto al S.XX, llama la atención cómo la ciudad fue castigada en un periodo tan corto por dos extremos políticos en teoría tan distantes.

Tras pasar tres días en la capital alemana nos dirigimos a Wroclaw, la ciudad polaca en la que estudia mi amigo Manu. Al llegar fuimos sorprendidos por una moderna estación de ferrocarriles que había sido estrenada tan sólo dos días antes, y de la que Manu ni siquiera tenía constancia. Esto se debe a que Wroclaw es una de las sedes de la Eurocopa, lo que también propició que el ambiente durante ese fin de semana fuese increíble. Además de disfrutar de comida y bebida muy barata (algo desconocido para nosotros en Suecia) y de la noche polaca, tuvimos la oportunidad de vivir el Polonia-Grecia en la fan-zone de la UEFA situada en la plaza mayor de la ciudad.

La siguiente parada puede considerarse una visita exprés, ya que conocimos la ciudad de Praga en tan sólo una mañana siguiendo el recorrido indicado por la oficina de turismo local. A pesar de que puede parecer muy poco tiempo, nos fuimos con la sensación de haber visto todo lo necesario (o al menos lo imprescindible) de la capital checa. La elevada catedral, la ciudad vieja con sus iglesias y torres, y las vistas de los puentes que cruzan el río Moldava, son algo digno de ver. Es sin duda una ciudad de visita obligada.

Dejando atrás Praga, seguimos bajando por el mapa europeo para llegar a Bolonia, el hogar actual de Roberto. Bolonia es una ciudad relativamente pequeña y sobre todo muy tranquila, en la que nosotros disfrutamos de pequeños placeres como pasear en bici por las carreteras de su casco medieval, atiborrarnos de pasta y helado, visitar su antiquísima universidad (fundada en 1088) o pasar bajo Garisenda y Asinelli, sus dos famosas torres inclinadas. Roberto no sólo hizo de guía durante el día, sino que también nos enseñó la noche de los Erasmus boloñeses, que nos dejó un gran sabor de boca.

La parada final de nuestra aventura de más de 3.000 km en tren fue Milán, la ciudad de la moda, donde Pablo y Miguel nos recibieron, acompañaron y proporcionaron un techo. Lo que yo había oído sobre esta ciudad italiana antes de llegar no era demasiado positivo, y posiblemente fuese por ello por lo que me llevé una agradable sorpresa. Además de los escaparates y coches de lujo que sí me esperaba, la ciudad tiene muchos rincones que ver. Los que más me gustaron fueron la Plaza del Duomo y la Galería de Víctor Manuel II, y por el contrario la decepción fue San Siro, uno de los mayores estadios europeos cuyos vestuarios y museos bien podrían ser de un equipo de Segunda B. Aún así, la presencia del descomunal estadio y sus grandes torres hacen que la visita merezca la pena.

El vuelo de Milán a Santiago (el billete de interrail no puede ser utilizado en trenes que circulen por tu propio país) no sólo significó el final de este viaje, sino que también puso punto y final a mis inolvidables diez meses de Erasmus. Al aterrizar en Santiago, y bajo el recibimiento de la lluvia gallega, encendí el móvil y recibí un email de Chalmers, mi universidad sueca. Se trataba de la última nota que me faltaba por conocer, y también la que decidiría si había aprobado todas las asignaturas o si por el contrario tenía que volver a Göteborg a finales de agosto para realizar un examen de recuperación. La matrícula de honor en Network Security no sólo era la primera de toda mi carrera (más vale tarde que nunca), sino que además representaba una forma inmejorable de cerrar un ciclo de mi vida.

13 abr 2012

Göteborg, Vol. VII

2 comentarios Erasmus, Música, Personal

Hace ya demasiado que no actualizo el blog narrando mis experiencias nórdicas, y es que cuantas más historias que contar se acumulan, más pereza me da escribir. Sin embargo he de hacer el esfuerzo, tanto por manteneros informados a vosotros como por continuar este resumen digital de mi Erasmus que siempre guardaré de recuerdo.

El siguiente viaje destacable tras la aventura de Laponia fue nuestra visita relámpago a Oslo. Digo relámpago porque, desde que salimos de Göteborg a las 2 de la madrugada hasta que regresamos, pasaron exactamente 25 horas. El motivo de esta extraña combinación de horarios se debe a que utilizamos una oferta de una compañía de autobuses gracias a la cual el viaje nos costó 1,50€. No, no me he equivocado con la cifra.

Nada más llegar a las 6 de la mañana, y mientras todavía estaba amaneciendo, visitamos uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad, la Ópera de Oslo, que con su forma futurista emerge desde el mar. A continuación visitamos el Puerto y el Ayuntamiento de Oslo. Cada 10 de diciembre, este edificio brutalista es escenario de la entrega del Premio Nobel de la Paz, el único Nobel entregado fuera de Suecia. Las siguientes paradas de nuestra visita fueron el Palacio Real, que nos pareció demasiado “sobrio” para ser un palacio, y el Parque Frogner, donde paramos para descansar y comer. Nuestra comida consistía en bocadillos que habíamos llevado desde Göteborg, ya que pretendíamos que nuestra visita a Oslo, oficialmente la ciudad más cara del mundo, fuese lo más económica posible.

Después de comer decidimos visitar Holmenkollbakken, un trampolín de saltos de esquí a las afueras de Oslo que hospedó los Juegos Olímpicos de Invierno de 1952, y tras varias remodelaciones todavía continúa en activo. La plataforma, y sobre todo sus colosales dimensiones, fueron quizás lo que más me gustó de este viaje.

Al llevar tanto tiempo despiertos, las últimas horas en Oslo se hicieron demasiado largas, y las consumimos dando paseos por la ciudad e intentando dormir en los bancos de la estación mientras esperábamos nuestro bús de vuelta. Lo de “intentando” es literal, porque dormir en las estaciones de Oslo está prohibido, así que cada vez que cerrábamos los ojos más de 20 segundos, los guardias de seguridad venían a despertarnos y amenazarnos con expulsarnos de la estación. Esto, cuando llevas más de 30 horas sin dormir, se convierte en una tortura.

El siguiente momento destacado tuvo lugar el sábado 3 de marzo, y se trata del concierto de Justice, mi grupo favorito de música electrónica, en Göteborg. El dúo francés no defraudó, fue un directo contundente y espectacular como todos esperábamos. Además Álvaro, Fer y yo fuimos los primeros en llegar al recinto por lo que, además de la correspondiente primera fila, también nos llevamos de recuerdo unas fotos con Xabier de Rosnay, el 50% de Justice.

El fin de semana siguiente al concierto hice uno de mis habituales viajes a Madrid para visitar a mi novia, y dado que el Deportivo jugaba en Guadalajara, era una buena ocasión para acudir al partido junto con los más de 2.000 deportivistas desplazados desde Coruña. Al final el resultado fue de 1 a 2 con goles de Bruno Gama y, cómo no, Riki.

Como anécdota, decir que unos días antes del partido recibí la llamada de Francisco Hermida de Cadena Ser de Coruña para hacerme preguntas sobre mi largo y peculiar viaje desde Suecia a Guadalajara. Podéis escuchar la entrevista en el siguiente reproductor a partir del minuto 11:50.

Al día siguiente de mi regreso a Suecia, recibí la visita de mi amigo Ramiro, que este año está de Erasmus en París. Le gustó mucho la ciudad, la universidad y la fiesta de Göteborg. Además, gracias a él y a su conjuntivitis desproporcionada fui por primera vez (y espero que última) a un hospital sueco.

Pocas novedades me restan ya por contar, así que lo haré en formato de lista breve:

  • El pasado 24 de marzo Chalmers acogió otra de sus legendarias FestUs con innumerables dancefloors y mucha diversión. La principal novedad respecto a las últimas es que, con motivo de la llegada de la primavera, la piscina se volvió a abrir al público, y por supuesto una vez más fue el escenario de nuestro fin de fiesta.
  • Una de mis asignaturas de este bimestre, Agile Development Processes, es impartida en Lindholmen, el campus de Chalmers y parque tecnológico que está situado al otro lado del río y a orillas del mísmo. Al principio no me agradaba demasiado la idea, ya que el trayecto entre ambos campus es de casi media hora, pero cada vez me gusta más ese lugar.
  • Por último os dejo algunas fotos del muelle de Göteborg. Las hice un domingo mientras paseaba por el puente que cruza el río, el cual por cierto descubrí que era levadizo en cuanto comenzaron a sonar sirenas y bajar barreras.
25 feb 2012

Mi Lego Daft Punk

Un comentario Humor, Música

10 nov 2011

Jus†ice en Göteborg!

Sin comentarios Erasmus, Música