29 nov 2011

Göteborg, Vol. V

Sin comentarios Erasmus, Fútbol, Personal

Retomo mis historias suecas donde las había dejado, es decir, en mi visita fugaz a España. Efectivamente, el pasado 11 de noviembre, y tras pasar 14 horas en el aeropuerto británico de Stansted, aterricé en Santiago para disfrutar de un fin de semana en casa que, como era de esperar, se hizo bastante corto, aunque muy bien aprovechado. Entre estar con la familia, quedar con amigos (me faltó tiempo para ver a todos los que me habría gustado), hacer algunos recados y comer cosas que extrañaba (véase pulpo, churrasco o fiambre), llegó el domingo por la tarde. Pero no era el típico domingo por la tarde de estar tirado en el sofá; era un Deportivo-Celta, el primer derbi que vivía Riazor desde hacía cuatro años. Como no podía ser de otra forma, hasta allí nos fuimos mi inseparable compañero de grada Don Miguel Eiroa y yo. He de decir que él también está de Erasmus (en Coímbra), y durante ese fin de semana se pegó una paliza de 900 km conduciendo para ver el tan esperado partido, a pesar de tener un examen el lunes a las 12 de la mañana. Y es que esta hinchada nunca se rinde

Coruña estaba como era de esperar: carteles en Alfonso Molina dando la bienvenida “al infierno” a los aficionados celestes, policías antidisturbios por todas partes, autobuses celtistas con las lunas rotas, helicópteros sobrevolando el estadio y las calles de reunión de Riazor Blues, etc. Nada nuevo bajo el sol. Tras reunirnos con algunos amigos coruñeses, entramos en el templo blanquiazul para ver el tifo previo al partido que se desplegó como es habitual en el Fondo de Maratón, “Quen teña honra que nos siga” leía.

El partido comenzó caliente con las numerosas bengalas que brillaban en la grada de Riazor Blues, e incluso un amago de incendio que necesitó la intervención de los bomberos. Por si fuese poco, en el minuto 4 el Deportivo ponía el 1 a 0 en el marcador por medio de un taconazo de Riki en la portería de nuestro fondo. Podéis imaginaros la celebración. El resto del partido, con sus más y sus menos, fue una fiesta blanquiazul con todo el estadio cantando sin parar. El volumen del ya mítico “Deportivo alé, no te rindas porque, yo en la curva siempre animaré” cantado de fondo a fondo fue ensordecedor, como en las grandes ocasiones.

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Sin embargo, en el minuto 81 el estadio se silenció con el gol del empate celeste, y tan sólo se escuchaban los gritos de los 2.000 aficionados desplazados desde Vigo. De hecho algunos de ellos comenzaron a tirar al campo bengalas y asientos arrancados. Luego no sólo eso, sino que los lanzaban a la grada de abajo, donde había aficionados deportivistas, muchos de ellos niños. Por suerte estos energúmenos eran tan sólo cuatro imbéciles, algo que inevitablemente existe en todas las aficiones, incluida la del Dépor, no nos engañemos.

Dos minutos después de su gol, en el 83, mientras ellos aún celebraban su tanto y nosotros intentábamos asumir el empate, Lassad fusiló la red del Celta desde fuera del área dándonos la victoria final y los tres puntos. Ese gol tuvo sin duda una de las celebraciones más brutales y ruidosas de los últimos años; en nuestro caso se creó una pequeña avalancha en las escaleras de la grada y todos fuimos celebrándolo a rolos, gritando y acordándonos de los que estaban tirando sillas hacía dos minutos ;)

Podría escribir mil párrafos más sobre el derbi, pero sé que a muchos, y sobre todo muchas, os estoy aburriendo soberanamente. Permitidme sólo mostrar un vídeo con los goles.

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La celebración de la victoria no fue tan larga y festiva como me hubiese gustado, pero tampoco me importó, ya que a las pocas horas mi avión despegaba dirección Madrid para la segunda parte del viaje: cuatro días en la capital con la mejor compañía del mundo. Además, también pude pasarme por mi club de fans, del que ya os hablé en otro post.

De vuelta a Göteborg todavía quedaba la guinda para una gran semana, y es que mi hermano y mi cuñada me hicieron una visita relámpago (exactamente 26 horas) desde Londres para ver qué tal me iba en mi nuevo hábitat y de paso conocer la ciudad. En tan poco tiempo no pudimos ir a demasiados sitios, pero la verdad es que no nos lo montamos nada mal para disponer tan sólo de una tarde-noche-mañana. Tengo que decir que me tuvieron a cuerpo de rey y me llevaron a restaurantes a los que jamás habría ido de haber tenido que pagarlo de mi bolsillo (es decir, diferentes a McDonald’s y Burger King). Cuando empiece a trabajar y deje de ser el hermano mimado voy a echar de menos estas cosas… :P

También me quedé asombrado cuando vi lo que me trajo mi cuñada de Londres; antes de venir me preguntó si quería que me trajesen algo, a lo que respondí “un poco de chocolate, que el de aquí apesta”.

La última novedad que me queda por contar es que ya tenemos nuestras entradas para ver a Justice, mi grupo favoritísimo de música electrónica y el que más ganas tengo de ver en directo (por supuesto con permiso de AC/DC, mi grupo por excelencia, pero ya visto en Bilbao en 2009). Pasarán por Göteborg el 3 de marzo de 2012 como parte de su gira europea.

En este entrada no tengo ronda de anécdotas que contar, pero si todavía tenéis ganas de seguir leyendo podéis echarle un ojo a este artículo (un tanto sensacionalista por cierto) sobre un exitoso experimento científico llevado a cabo en Chalmers, nuestra universidad adoptiva.

10 nov 2011

Jus†ice en Göteborg!

Sin comentarios Erasmus, Música

08 nov 2011

El derbi bien vale más de 5.000 kilómetros

2 comentarios Erasmus, Fútbol, Personal

La Voz de Galicia acaba de publicar un artículo sobre mi viaje Suecia-Coruña ver el derbi y el de Manuel Bengoechea, un alemán descendiente de gallegos que se pegará una paliza similar para disfrutar del Dépor-Celta en Riazor. Podéis leerlo aquí.

Ahora mismo está en la parte superior de la portada de LaVozDeGalicia.es :D

06 nov 2011

Göteborg, Vol. IV

4 comentarios Erasmus, Personal

Aquí estoy de nuevo para haceros un pequeño resumen de lo ocurrido durante este último mes en Göteborg, aunque tampoco es que haya sido uno de los más activos.

Para empezar ya he tenido mi primer examen en Chalmers y, aunque parezca un tema trivial, aquí los exámenes son bastante curiosos. La primera diferencia con España, o al menos con mi facultad en la Universidad de La Coruña es que no escribes tu nombre en las hojas del examen, sino un código anónimo. De esta forma la corrección del examen es completamente anónima, ya que los profesores no saben a quién pertenece (esto tampoco es que me apasione porque me quedo sin los puntos extra de “pobre, éste es un Erasmus, vamos a ayudarle un poco…”). Otra curiosidad es que durante el examen puedes comer (mucha gente se lleva su tuper con cuchillo y tenedor) o incluso dormir un rato. Además el examen no está vigilado por el profesor(es) de la asignatura, sino por unos señores cuya profesión es “vigilante de exámenes”. El profesor tan sólo se pasa un par de veces por el aula por si alguien tiene alguna duda.

Dejemos el tema académico para entrar en uno mucho más apasionante: crucero de estudiantes durante tres días. El puerto de partida y de regreso era Estocolmo, así que tanto a la ida como a la vuelta tuvimos que hacer en tren el trayecto de cinco horas que separa Göteborg de la capital sueca. Lo poco que vi de Estocolmo me encantó, espero volver un fin de semana con calma para verlo bien. El crucero hizo la ruta Estocolmo – Tallin (con parada de 7 horas) – Estocolmo, y como os digo estaba repleto con 2.000 estudiantes de todo el país. Esto sumado a las discotecas del interior del barco, la piscina, dos saunas y un supermercado que vendía alcohol a precio de Estonia causó una fiesta descontrolada con muchas anécdotas que no puedo escribir aquí si no quiero que sus protagonistas me amenacen de muerte. El resumen es que nos lo pasamos muy bien :D


El camarote de la fiesta

La verdad es que el atractivo de este viaje era el crucero y la fiesta, no es que tuviésemos un especial interés por Tallin. Sin embargo la capital estonia nos sorprendió de gran manera, sobre todo su espectacular centro medieval (Ciudad Antigua de Tallin) que hace que se considere como la ciudad medieval mejor conservada del norte de Europa según la UNESCO. Además Roi y yo comimos en una posada medieval en la que, tanto la comida como las camareras y la ambientación parecían llevarnos a la época de Juego de Tronos. Yo tomé cordero con lentejas y una salsa extraña pero rica, acompañado de una jarra de cerveza negra con miel.

A los pocos días de regresar del viaje y que empezase el nuevo bimestre, tuvo lugar la tercera FestU, que es la correspondiente a Halloween. A pocas horas del comienzo nosotros todavía no teníamos nuestros disfraces (nada nuevo bajo el sol), así que fuimos a la única juguetería abierta que quedaba en todo Göteborg y buscamos alguna tontería barata y mínimamente graciosa. Al final nos decantamos por ir disfrazados en alusión al vídeo friki del Techno Viking, comprándonos gorros de vikingo y espadas láser de Star Wars para darle el toque ‘techno’.


(Gracias por taparme Adri)

Hay que mencionar que durante la preparty de la FestU hicimos una queimada (leyendo el conjuro y todo) en la cocina de Roi para cumplir con la tradición gallega de Halloween. Sé que tiene delito, pero es gracioso que la primera queimada que haya visto en directo (o al menos que yo recuerde) sea en Suecia…

Comencemos con la ronda de pequeñas curiosidades:

  • Hace unas semanas participamos en el Beer Pong Tournament de Göteborg. Me hizo ilusión principalmente porque conocí este juego en una de mis series favoritas, Greek.
  • El otro día el mexicano de mi cocina me preguntó “¿Cómo quedó el Dépor la última jornada? Es que no lo he podido ver y el otro día te vi con la camiseta puesta”. Resulta que ve todos los partidos del Dépor por internet desde que Guardado está en nuestro club. Me dejó asombrado.
  • Mi hermano me ha enviado la mesa de mezclas, así que junto con los altavoces que he comprado aquí ya tengo el kit perfecto para pinchar en las fiestas grandes. La próxima será la celebración (oficial) del cumpleaños de Roi.
  • Una de las cosas que más me han llamado la atención desde que llegué es el agua del grifo; no sabe a cal, ni a tuberías, ni a cloro ni a nada (como debe ser). Resulta que se han hecho varios estudios sobre el agua del grifo en Suecia y es incluso de mejor calidad que muchas marcas de agua embotellada.

Por último, pero no menos importante, os informo de que el próximo fin de semana haré un viaje a casa para visitar a la familia y ver en Riazor el primer Dépor-Celta tras cinco años sin derbi; estoy seguro de que tantos kilómetros merecerán la pena. A la vuelta pasaré por Madrid y me quedaré unos días allí, ya que tengo pendiente una visita especial.

21 oct 2011

Mamá, mira lo que venden en el supermercado

Sin comentarios Curiosidades, Erasmus, Humor, Personal

Es cierto que en Suecia casi todo el mundo tiene un inglés perfecto, pero aún así en muchos ámbitos del día a día tienes que lidiar con el sueco. Es por eso que, siempre que hago la compra y quiero curiosear nuevos productos, saco el móvil del bolsillo y utilizo el traductor de Google. Esta bolsa, que a simple vista contiene patatas fritas y trocitos de carne, no es tan inofensiva como parece.

13 oct 2011

Winter is coming

Un comentario Erasmus, Fotografía, Personal

Éstas son las vistas desde mi ventana de Göteborg ahora mismo. El otoño se está yendo para dejar paso al invierno. Ya pocas hojas le quedan a los árboles por soltar y ésta será la primera de muchas noches por debajo de 0ºC. Winter is coming.

Edito (19/10/2011) Una semana después, otra foto del mismo paisaje; el cielo de Göteborg no deja de impresionarme.

13 oct 2011

I love Paredes

Sin comentarios Humor, Ropa y zapatillas

Os dejo una foto que me acaba de llegar desde Madrid. Se trata del nuevo local que mi club de fans ha adquirido en la capital.

Ahora en serio, la fachada de la fotografía es de una tienda de zapatillas de la Calle Fuencarral, aunque no sé si guarda alguna relación con la marca de calzado Paredes o no. Tendré que pasarme por allí y descubrirlo en mi próxima visita a Madrid.